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En 1994 Robert Summers publicó varios informes que describen la elevación del piso de seno maxilar con osteótomos de punta cóncava combinados con los instrumentos rotatorios clásicos, donde desde la cresta alveolar eleva la membrana de Schneider sin tener que hacer un abordaje lateral. En 1999 Eduardo Anitua Aldecoa, utilizando los mismos osteótomos, describe dos técnicas atraumáticas, una sin injerto donde consigue una elevación de 1 a 2 mm y otra con injerto óseo donde logra de 4 a 5 mm de elevación.
Una paciente sexo femenino de 48 años se presentó a la consulta con ausencia de larga data del segundo premolar superior. En los estudios de imágenes se observo
mantenimiento del nivel de la cresta ósea pero neumatización del seno maxilar. En la parte más baja se midieron 5 mm desde la cresta alveolar al piso de seno maxilar (fig. 1).
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Figura
1 |
Se procedió a la elevación del piso de seno con abordaje crestal y para la elevación de la membrana de Schneider se utilizaron esponjas hemostáticas reabsorbibles con un implante de titanio de 4 x 10mm.
Se realizo luego de la anestesia y el colgajo la osteotomía a baja velocidad para poder percibir por diferencia de durezas el piso del seno y no perforarlo. El ensanchamiento progresivo se hizo con fresas hasta un diámetro de 3.3mm. A continuación se utilizaron los osteótomos de Summers para fracturar con delicadeza la cortical de piso de seno. Se procedió entonces a introducir en el lecho óseo dos esponjas hemostáticas reabsorbibles de 1cm cúbico c/u y luego se fue roscando el implante que a manera de émbolo fue llevando las esponjas a la porción más apical del lecho elevando el hueso fracturado con la membrana dentro del seno a manera de “tienda de campaña” para que pueda estimular los mecanismos biológicos de regeneración ósea (fig. 2).
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Figura
2 |
En este momento no tenemos la certeza de no haber realizado una perforación en la membrana por haber utilizado una técnica a cielo cerrado.
Ya a lo tres meses vemos como se va insinuando la nueva altura del piso del seno (fig. 3). Y a los cinco meses comprobamos la continuidad y calcificación de la nueva cortical sinusal (fig. 4). Con esta imagen radiográfica podemos comprobar que el procedimiento ha sido exitoso.
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Figura
3 |
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Figura
4 |
Las esponjas hemostáticas reabsorbibles impulsadas por el implante tuvieron la función de elevar la membrana sin dañarla y hacer el andamiaje oseoconductivo para la generación del nuevo hueso.
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